Según el sindicato, los empleados logran mantener sus cifras de venta a base de trabajar más horas por el mismo salario.
Esmeralda, cuponera: Hoy me defiendo, trabajo, estoy entregada al deporte, tengo tres niños Tengo una vida.Deberíamos disfrutar más de la familia porque nunca sabes cuando te puede venir lo malo.Antes de que los médicos le dieran la noticia, Esmeralda trabajaba en una inmobiliaria y se estaba sacando el carné de conducir.Delegaciones Territoriales, Direcciones Administrativas y, agencias de la once de todo el territorio del Estado.Dice entre risas que también padece una enfermedad rara con un término muy largo e impronunciable, que para qué nombrarlo.Si bien lleva cinco operaciones en el oído desde que cumplió los 17 años, hace cinco que le reconocieron la minusvalía.Yo fui a la once a pedir un trabajo y me dijeron que si quería empezar a vender.Y yo llevo como ganar dinero en imvu mobile 33 años con esta enfermedad, explica. .Así mismo, desde la once aseguran que en 2016, las ventas medias por vendedor crecieron en torno a.Esto va a acabar con nosotros lamenta.Promueve la optimización de las ayudas técnicas y el diseño para todos, con el fin de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, con especial apoyo a las personas con discapacidad y personas mayores.No quería vivir, sentencia.En materia laboral, esta iniciativa se ha convertido en la manzana de la discordia de la Organización Nacional de Ciegos de España.El XV convenio laboral de la once ya incluyó que cualquier persona física o jurídica pueda vender cupones, circunstancia que se está extendiendo.El representante sindical añade que la antigüedad de los empleados «fue congelada circunstancia que tiene efectos negativos «tanto en la nómina como en la futura pensión, al no generar trienios y suponer una menor cotización a la Seguridad Social».La organización sostiene que ni un solo vendedor de la Comunidad Valenciana ha visto menguar sus ventas a causa de la entrada de los CFC.Para muchos son las prioridades para, como dice Esmeralda, tener una vida.En definitiva, l a once extendió de esta forma la venta de cupones a establecimientos alternativos como bares, estancos, gasolineras, supermercados, quioscos u oficinas de correos.
«Es adaptarse o quedarse en el camino argumenta el dirigente, todo mientras vendedores como Jesús Vicente interpretan la jugada al contrario.
En mi cabeza no entra que hagan este tipo de cosas.



Las posturas de estos sindicatos son, sinceramente, irracionales denuncia.
Preguntado sobre los sueldos de los directivos, el delegado territorial afirma que están «lejísimos de esas cantidades si bien rechaza contestar a la pregunta sobre cuál es exactamente el suyo.

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